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"Hasta cuándo ya, Catilina, seguirás abusando de nuestra paciencia? ¿Por cuánto tiempo aún estará burlándosenos esa locura tuya? ¿Hasta qué límite llegará, en su jactancia, tu desenfrenada audacia?"
Estas frases pronunciadas por Cicerón en el Senado Romano, hace poco más de dos mil años, vuelven frescas y actuales a los días de hoy, nos demuestran que nada hay nuevo bajo el sol y nos confirman que la inmensa mayoría de los problemas con que hoy nos encontramos han ocurrido desde el principio de los tiempos.
Aunque los quebraderos de cabeza que Lucio Sergio Catilina producía a Cicerón y al Senado romano no eran debidos a los malos olores, esas frases demuestran que toda paciencia se agota, sobre todo cuando se intuye que alguna persona desprecia alegremente los derechos de sus conciudadanos para explotar el propio beneficio y la Ley no puede aplicarse rápida y contundentemente como debería ser.
No dudo de que las autoridades, al corriente de esta situación por las denuncias efectuadas, estén haciendo lo posible para lograr una solución satisfactoria, pero a la vista de que es una práctica habitual verter estiércol y purinas cerca de los núcleos urbanos desoyendo a la más mínima lógica y desposeyendo a los demás del derecho a vivir con cierta calidad de vida, dudo que tenga fácil y rápido arreglo si no se aplican medidas drásticas y contundentes y se crea una legislación clara y concreta que regule estas y otras cuestiones.
Debemos ser conscientes de que, estas prácticas, no sólo degradan la calidad de vida de los que las sufren por los hedores que producen, sino que son causa de contaminación ambiental y de las aguas subterráneas que acaban en los cauces de los que todos nos aprovechamos. Al ser menos vistoso que un incendio o una riada la mayoría de la gente no lo ve como el gravísimo problema que realmente puede llegar a ser.
A menudo, cuando un problema no nos afecta directamente, tendemos a obviarlo y dejar que sea el paciente el que lo intente arreglar a pesar de que al final sea también en nuestro propio beneficio. Craso error; porque, a la larga, ese problema puede extenderse y afectarnos a todos y su solución, al ser mayor el daño, tenderá a ser más compleja Me gustaría que este escrito sirviese para concienciar a todos de este y otros problemas que nos afectan y sin duda nos afectarán, así como de la necesidad de no callar por lo que hoy es un problema local, mañana puede ser comarcal, provincial y, no lo quiera dios, universal.
La denuncia de estas prácticas y la exigencia a las autoridades de perseguirlas y castigarlas se hace necesaria e incluso diría que inevitable si queremos seguir viviendo con cierta calidad. Toda paciencia tiene un límite y por eso deseo dejar constancia de un pregunta corta pero importantísima:
¿HASTA CUANDO? Por Vicente M. Guerrero, presidente de la AVVA (Asociación de Vecinos de Valdeluz Alfa) |
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