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El Pleno Municipal de Yebes convocado para este lunes debería poner punto final a una historia urbanística sorprendente y compleja, que se inició en la anterior legislatura con la firma de un convenio urbanístico en marzo de 2006 y que puede pasar hoy a mejor vida. La situación de Yebes es, cuanto menos, peculiar. Con un presupuesto de 24 millones de euros, este municipio tiene dos ámbitos totalmente diferenciados: el casco tradicional y la moderna “ciudad Valdeluz”.
Cuenta con un censo electoral de 450 personas, y mientras Valdeluz constituye un proyecto moderno con gestión urbanística propia, el viejo pueblo carece de los más elementales servicios: hay un bar, el centro de salud es una caseta de obra y resulta una aventura circular por sus escasas calles, todas levantadas por la reconstrucción de su red de abastecimiento de agua. Los cables de la luz siguen al aire, las obras del nuevo Ayuntamiento están visiblemente paradas, y las máquinas ocupan de vez en cuando la pista polideportiva.
Entre el viejo pueblo y las nuevas viviendas unifamiliares, un gran solar aparece dominado por un cartel que lejos de anunciar una nueva promoción, denuncia lo que no se hará: un desarrollo urbanístico que debería dotar a Yebes de locales comerciales -el pan se sigue repartiendo en furgoneta-, terrenos para el centro de salud, zonas verdes, equipamientos generales, y 96 viviendas en edificios de tres alturas.  Foto: El Día Ángel Luis Sanz, gerente de la promotora Vilapar 2004, S.L. ha instalado el cartel “para que el pueblo sepa lo que hay, que vivimos en uno de los municipios más ricos de España, en los alrededores de Guadalajara capital, y con menos servicios, dotaciones y posibilidades que cualquier aldea en el corazón de la sierra... pero no es por falta de iniciativa, ni de medios, sino porque este Ayuntamiento dinamita hasta sus propios proyectos, mareando la perdiz, emitiendo sus técnicos informes contradictorios, corrigiendo sus propias decisiones en los plenos... a mí me han arruinado, han incumplido un convenio, según los concejales, por decisión de un técnico que corrige a sus colegas anteriores, a la Corporación en Pleno, a la Comisión Provincial de Urbanismo y a sí misma, con la complicidad del secretario. Es increíble, inaceptable y nos tendremos que ver en los tribunales, pero de momento, que la gente sepa cómo se gobierna, y quién gobierna realmente en Yebes”.
Convenio El convenio urbanístico especifica que el promotor del mismo es el Ayuntamiento, el cual, de acuerdo a la cláusula segunda, “formulará y tramitará la documentación necesaria para llevar a buen término todas estas determinaciones, que de forma detallada se expresan gráficamente en la documentación adjunta. Según las consultas efectuadas ante la Delegación Provincial de Urbanismo, será necesaria la redacción de un Plan Especial de Reforma Interior (PERI)”. Además, según el convenio “el promotor aportará la documentación técnica necesaria, corriendo a su costa todos los gastos. Todos los criterios de redacción de la documentación serán determinados por el Ayuntamiento de acuerdo con el vonvenio firmado”.
Así pues, un día de enero de 2007 el PERI fue aprobado inicialmente por el Ayuntamiento, por unanimidad, sin que se hubieran presentado reclamaciones en el periodo de exposición, y remitido a la Comisión Provincial de Urbanismo. Más de un año después, en febrero de 2008, la Comisión Provincial de Urbanismo emite informe favorable, vinculante, en el que indica algunas rectificaciones a realizar.
Cambio de criterio Es a partir de ese momento cuando comienza la odisea para la empresa, ya que a la hora de aplicar las instrucciones de la Comisión Provincial de Urbanismo, se encuentran ante un claro cambio de criterio. Según relata Ángel Luis Sanz, en una reunión mantenida “el 25 de marzo, con toda la Corporación, el secretario y la arquitecta municipal, ésta toma la palabra y nos informa de que hay una decisión política, que es la de no continuar con el PERI, aunque nos ofrece una alternativa: que desapareciera la plaza, que redujéramos la edificabilidad... para colmo, el secretario toma la palabra para ratificar que era una decisión política, restando valor al convenio porque no estaba perfeccionado...” El 4 de abril, el secretario emite informe proponiendo la no aprobación del PERI, con razonamientos de índole jurídico y también de índole técnico, algunos de ellos desarrollados por la arquitecta en su informe, tres días posterior.
Pleno rectificado El alcalde José Antonio Hernández, confirmó a este periódico que “no podemos ir en contra de los informes técnicos”, y aunque nos prometió que el secretario nos remitiría por escrito cuál era la situación actual y la postura municipal, seguimos a la espera.
El 11 de abril, el Pleno fue convocado para hablar del “PERI”, y mientras algunos concejales explican que se habló de soluciones, el acta reflejó, y así le fue comunicado al propietario, la desestimación del proyecto, en base a los dos informes mencionados, y la posibilidad de interponer recurso de reposición.
Lo cierto es que los concejales no habían desestimado el PERI, sino instado a una corrección en el plazo de 20 días. ¿Qué había sucedido entonces? Al parecer el secretario entendió la desestimación y así lo reflejó en el borrador del acta, emitiendo el correspondiente comunicado al empresario. Pero el equipo de Gobierno anuncia que se rectificará el acta para dejar sin efecto la notificación: “Pero no podíamos arriesgarnos, y como se acababa el plazo para el recurso, y el siguiente Pleno no se había celebrado, tuvimos que interponerlo.
Antes, hay reuniones con los concejales y llegamos a un acuerdo definitivo en forma de plano consensuado con todos y cada uno de los concejales... un plano que subsanaba todos los defectos apuntados por la Comisión Provincial de Urbanismo y por los técnicos municipales, ¡pues tampoco!. Un concejal nos comunica que la arquitecta se cierra en banda, que no informará positivamente las alturas, aunque vengan recogidas en el PERI y, mientras tanto, se nos acaba el plazo para el recurso de reposición, que presentamos de acuerdo a las instrucciones del secretario, el cual nos insta a negociar los planos directamente con la arquitecta, recordándonos que sin su criterio, aunque se aprobara el PERI no contaríamos con los informes positivos de reparcelación ni de licencias de obra”. Según Sanz, el secretario les explicó que era mejor “hacer menos casas que ninguna”...
Otro pleno a corregir En el siguiente pleno, los concejales acordaron no estimar el recurso de reposición, que quedaba sin efecto al no ratificar el acta de la sesión anterior. Sin embargo, el secretario notifica la aceptación del recurso, y una vez más, queda de manifiesto una nueva confusión en cuanto al contenido de las deliberaciones en los plenos.
Y en medio de la confusión, el alcalde encarga un informe externo. El 22 de julio, el alcalde le comunica que este informe “no pone objeción a las alturas”, pero a pesar de eso, va a volver a pedir informe a la arquitecta y al secretario.
Modelo territorial En este punto, la arquitecta informa que el PERI incumple el “modelo territorial”, y así lo incluye en su nuevo informe. El informe externo ahora es desfavorable. Y para llegar a esta conclusión “pasan tres años de trabajo, de consultas, de aprobaciones...”
Y también de discusiones internas en el grupo municipal, uno de cuyos concejales explica que “el propietario se arruina, pero a mi me importa el pueblo: ¿qué pasa con el terreno para el centro médico? ¿qué pasa con la idea de cambiar este municipio y dotarlo de estructura, de zonas verdes, de viales, de una plaza...? ¿qué pasa con los 180.000 euros que deberíamos ingresar? No tiene sentido, y el gran perjudicado es el pueblo de Yebes”.
Así pues, el pleno de hoy dará probable carpetazo al asunto. Quiere el alcalde zanjar definitivamente la cuestión, sin riesgo de acabar en los tribunales, incluso consultando de nuevo a la Comisión Provincial de Urbanismo. Pero la conclusión, de momento es evidente: Yebes se ha hecho un auténtico “hara-kiri” urbanístico que mantendrá a sus doscientos habitantes en un municipio caótico, mientras Valdeluz perfila su futuro hegemónico, y el cartel de lo que “no se hará” permanece.
Gobierno municipal y funcionarios El alcalde de Yebes ha de decidir en este caso qué es lo que quiere hacer. Los hechos demuestran que o bien estamos ante un evidente doble lenguaje, al decir al promotor que quiere sacar adelante el PERI mientras ordena a sus técnicos dinamitarlo, o ante un caso de divergencia entre funcionarios y equipo de Gobierno, lo cual no es nuevo.
¿Qué es lo que realmente llama la atención en este caso? Pues que el Ayuntamiento cuenta ya con el pronunciamiento favorable de una instancia superior, la Comisión Provincial de Urbanismo, que ha estudiado el proyecto y valorado la legalidad del mismo, la ausencia de alegaciones y la voluntad municipal expresada por la unanimidad del Pleno con el informe favorable de los técnicos municipales. Un alcalde no puede decirle a un técnico lo que debe dictaminar. Pero el técnico municipal trabaja para el Ayuntamiento, y debe poner su saber y entender al servicio de quien le paga, que son los ciudadanos, a través del Pleno.
Por encima de la opinión de un arquitecto municipal está el criterio de la Comisión Provincial de Urbanismo, y la colisión entre ambos debe darse cuando la segunda perjudique el proyecto o interés del equipo de Gobierno. Si el alcalde es sincero cuando dice que quiere el proyecto, los técnicos municipales deben ayudar a encauzarlo, y no dinamitarlo para imponer a destiempo su criterio, porque los funcionarios no gobiernan: trabajan para su Ayuntamiento.
Ello forma en parte la esencia de la Democracia.
Yebes: Cuando el dinero no da la felicidad
Yebes es sin duda un caso especial. Un municipio de poco más de cuatrocientos habitantes, cuenta con un presupuesto de 24 millones de euros, gracias al desarrollo urbanístico de Valdeluz. Ya el año pasado contó con un presupuesto de 19 millones de euros y, aún así, sus vecinos pagan uno de los IBI más alto de España, y carecen de servicios e infraestructuras elementales y comunes en muchos pueblos “pobres” de nuestra región: colegio, viviendas tuteladas, parques, frontón, piscina, centro de salud.
Para el gobierno de esta localidad, cuenta con una plantilla de al menos doce personas, y están liberados el alcalde y tres concejales. Los gastos de personal, según se declaraba a primeros de año, superaban los ochocientos mil euros.
Dinero en caja A pesar de tener un presupuesto comparable al de una capital de provincia (hablamos de más de 4.000 millones de las antiguas pesetas), las “dificultades de gestión” hacen que haya sido imposible comunicar Valdeluz con el pueblo, que los vecinos de esta nueva barriada digan que se debe a la Entidad Urbanística más de un millón de euros, que la obra del nuevo Ayuntamiento esté prácticamente paralizada, que los cables de la luz sigan al aire, sin soterrar, o que no se hayan podido aportar terrenos para un colegio ni un centro de salud.
Si por ejemplo, usted se baja en la estación del AVE, o circula por Valdeluz, no encontrará un sólo indicativo de cómo llegar al pueblo. Tampoco en la carretera nacional. Y ya en Horche, el único cartel está en mal estado.
Encima, la mayor parte de los proyectos en curso, como la macrourbanización a la entrada, se hayan paralizados por la crisis cuando no por la gestión municipal. Cualquier alcalde se queja de la falta de dinero, la escasez de personal y el desgaste que provoca la oposición. Pero tener dinero, personal y ausencia de oposición no garantiza la felicidad municipal, y Yebes es un ejemplo.
Descontentos Ante la ausencia de oposición, comienza a forjarse una red ciudadana que manifiesta su disgusto, especialmente en Valdeluz. Algunos en el PP miran ya con preocupación a este pequeño pueblo de grandes medios, conscientes de que falta poco para que Valdeluz tome las riendas y mientras exige la atención que creen que merecen, se fuerce un cambio de tornas. |
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